TU SOLEDAD Y LA MIA
En un intento por escapar de mi soledad me encuentro con la tuya y en una sola sonrisa me avisas lo mucho que la disfrutas. Yo sin buscarte y sin pretender de tu parte algo más, encuentro en tu presencia una esencia particular, esa magia singular, esa forma sin igual de atrapar sin intentar atrapar, de cautivar sin planear cautivar, de ser única por autenticidad. No me atreví a interrumpirte, porque entendí la grandeza de lo simple y lo valioso de lo invaluable. ¿Cuanto vale el abrazo de ese ser querido que ya no está? ¿Cuanto vale volver a los momentos que te llenaron de mayor felicidad? Eso es lo que tiene verdadero valor en esta vida.
Así que entendí que escapar de mi soledad no era el camino, más bien era aprender a disfrutarla, disfrutar estar conmigo mismo, aprender a ser mi mejor amigo, orientar mis pensamientos en mi propio beneficio y construir con mis decisiones el edificio que aspiro, cuando hablo de edificio hablo de mi vida, entendiendo lo importante que son los planos o planes, pero más importante es ante la adversidad como reaccionamos. Una gran obra en construcción, pero ya en algunas etapas completas y esas son las etapas que se exhiben ante el mundo.
Y disfrutando de mi soledad nuevamente me encontré con la tuya, y logramos converger en pensamientos similares y agradables conversaciones en ideas divergentes. Pero entendíamos que la soledad tiene implícita la libertad y no queríamos violar ese principio. Los días pasaron y encontré en ti un ave surcando el cielo con la felicidad de no sentirse atada y quise también volar a tu lado. Aprendí a amarte viéndote surcar el cielo, viéndote libre sabiendo que estabas a mi lado porque en tu libertad habías decidido que tu soledad querías vivirla conmigo, al igual que yo contigo.

Que hermoso tema, y es muy cierto, cuando encontramos a personas disfrutando de la soledad,solo queremos acompañarla y disfrutarla juntos.
ResponderEliminarrosy, así es. Gracias por apoyarme con tu comentario.
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